Un marcador de piedra señala la casa antigua La aldea de Bailong está en la localidad de Yueqing, ciudad de Tumen. Una gran piedra en el recinto «Tribu Centenaria» señala el lugar donde la antigua vivienda tradicional de la aldea se encuentra con las instalaciones para visitantes añadidas posteriormente. Un reportaje de 2021 fecha la casa en hace más de un siglo y describe el camino que va desde la amplia vía pavimentada hasta las losas de piedra. El acceso transforma una carretera actual de la aldea en un callejón estrecho que pasa junto a la casa antigua.

El operador local, Kim Gyeong-nam, describe la canción de bienvenida que se canta a los visitantes y su plan de seguir desarrollando el recinto. El marcador de piedra, la casa y los edificios para huéspedes añadidos más tarde forman parte de un mismo asentamiento habitado: la estructura antigua preserva el pasado de la aldea, mientras que las nuevas instalaciones sostienen el trabajo de recibir visitantes.

Un telar y un carro hacen visible el trabajo de antes El museo de la aldea exhibe un telar y un carro tirado por caballos. El telar servía para fabricar telas; el carro transportaba personas y mercancías. El reportaje de 2021 sitúa estos objetos entre los antiguos enseres domésticos expuestos junto a la vivienda tradicional. Permiten imaginar dos tareas concretas que se realizaban en la aldea: tejer en casa y trasladar cargas por caminos rurales.

Kim explica que la canción que se interpreta cuando llegan los visitantes es una forma de darles la bienvenida. Es una práctica de hospitalidad de la aldea en tiempo presente, relacionada con la casa antigua, pero interpretada para quienes visitan el lugar hoy. El telar y el carro del museo hablan mediante su uso, mientras la canción hace audible la bienvenida.

La carretera G331 trae trabajo y actuaciones En el kilómetro 1301 de la carretera G331 se inauguró una estación de servicio en octubre de 2025. Un reportaje de julio de 2026 describe una parada para conductores con aparcamiento, carga de vehículos, café y un comedor que sirve salchicha de arroz, pastel de arroz y sopa de ternera. La estación aporta a la aldea una nueva función junto a la carretera: quienes recorren la ruta fronteriza pueden descansar y probar comida local.

Cada semana, una compañía formada por residentes de la aldea representa nongak y danza sangmo frente a la casa antigua. La bailarina Wen Yujin contó al reportaje que trabaja durante el día y cocina en casa por la noche; el mismo relato consigna sus ingresos mensuales al describir el trabajo de actuación local. La casa enmarca ahora tanto una actuación programada de la aldea como una historia sobre su antigüedad, mientras que, al terminar la función, los artistas vuelven a sus trabajos y hogares.