Durante la década de 1930, los judíos europeos huyeron de la persecución nazi. Según el museo, entre 1938 y 1941 llegaron a Shanghái por mar y tierra unos 20.000 refugiados judíos europeos. Muchos arribaron con poco dinero o apoyo. Organizaciones de ayuda contribuyeron a crear servicios, mientras los refugiados establecían nuevas rutinas de familia, educación, trabajo y vida cultural.
Esta historia pertenece a un momento concreto de una trayectoria mucho más larga de vida judía en Shanghái. No debe reducirse a afirmar que todos vivieron lo mismo o que encontrar refugio significara una vida fácil. Los archivos del museo incluyen documentos de viaje y permisos de residencia: papeles pequeños que muestran cómo un viaje entre continentes se convertía en asunto diario de administración, identidad y supervivencia.



