La Fortaleza del Monte se construyó con la participación de los jesuitas entre 1617 y 1626. Se convirtió en la principal estructura militar defensiva de la ciudad y estaba equipada con cañones, barracones, pozos y un arsenal. El conjunto se diseñó para resistir un asedio, con provisiones que, según se describe, podían durar hasta dos años.
Su posición en lo alto de la colina le da un lugar dominante junto a los restos del Colegio de San Pablo y su iglesia. Los dos recintos son vecinos, no un complejo único con una sola función: uno era una fortaleza militar y el otro un conjunto religioso y educativo. La ladera permite ver su proximidad sin confundir sus historias.





