El registro nacional de patrimonio inmaterial identifica Ashima como un poema narrativo extenso de los Sani, una comunidad Yi de Shilin. Su heroína se enfrenta a un poder coercitivo, pero la tradición no se reduce a resumir una trama. Está compuesta en Yi Sani y puede recitarse o cantarse; sus versos breves de cinco sílabas marcan el ritmo de la narración.
El registro describe variantes del norte y del sur, además de varias melodías asociadas con la alegría, los mayores, la tristeza, el llanto y el reproche. La interpretación no tiene una única ocasión fija: el poema puede formar parte de bodas, ceremonias, funerales, labores y la vida cotidiana. Por eso, los cambios de voz y contexto forman parte de la historia narrativa, junto con las palabras que perduran en la memoria.


