Un esqueleto atrae la atención al centro de una laja fósil. En algunos ejemplares de Liaoning, la evidencia decisiva está fuera. La descripción de Sinosauropteryx publicada en Nature en 1998 documentó material filamentoso alrededor de un pequeño dinosaurio terópodo: miembro del grupo mayoritariamente bípedo que incluye a las aves.
El animal no se clasificó como ave simplemente por llevar esa cubierta. Sus huesos y su tegumento, la cobertura exterior del cuerpo, aportaban informaciones diferentes. Reunirlas amplió el conjunto de dinosaurios que podían imaginarse con algo distinto de una piel de apariencia desnuda.