El monasterio de Qutan se encuentra al sur del río Huangshui, en Ledu. Un especialista en arquitectura describe como eje central la secuencia de los salones Qutan, Baoguang y Longguo, uno detrás de otro, con edificios simétricos a ambos lados. El monasterio mira al este, hacia el río y la montaña Fenghuang; detrás se alza la montaña Luohan. Corredores, torres de la campana y el tambor, salones secundarios y una estupa blanca de estilo tibetano prolongan el conjunto más allá de los edificios principales. El recorrido atraviesa patios y pasajes cubiertos, en lugar de detenerse ante una sola fachada.
Del diario
Los tres salones de Qutan en un eje hacia el este
En el monasterio de Qutan, en Ledu, tres salones principales se suceden sobre un eje este-oeste. La planta de un monasterio budista tibetano incorpora también un vocabulario asociado con la arquitectura cortesana Ming.

Salones que siguen la pendiente
El modelo palaciego del salón Longguo
El salón Longguo remata la secuencia. Según el especialista, se terminó en 1427 siguiendo el modelo del salón Fengtian de Pekín, hoy llamado Taihe. Las torres gemelas de la campana y el tambor también se inspiraron en Wenlou y Wulou, junto al salón pekinés. La fuente identifica el conjunto con el estilo oficial Ming. Una crónica de una exposición de 2026 menciona además ménsulas dougong y puertas y ventanas con motivos de copos de nieve. Al seguir la distancia entre salones, los perfiles de los tejados y las ménsulas, se observa cómo el patio abierto da paso al corredor y cómo la secuencia arquitectónica se relaciona con el relieve montañoso.
El especialista calcula que el recinto ocupa unos 40 mu y explica que los edificios siguen el terreno. El acceso oriental pasa junto al pabellón de la estela y el Salón del Vajra, y continúa por corredores hasta Longguo. Una estela imperial de 1408 registra el nombre otorgado al monasterio. Durante el periodo Yongle llegaron artesanos de la corte a Qinghai; una ampliación de 35 años dio al conjunto aproximadamente su escala actual. La disposición conserva así huellas de obras y patrocinios de distintas épocas.