En Tak Seng On, el edificio delantero reunía una casa de empeños y un banco. Esa combinación situaba la transacción junto a la calle: allí se podía tasar un objeto, acordar un préstamo y registrar sus condiciones, en la parte del edificio a la que entraban los clientes. El empeño convertía las pertenencias en crédito a corto plazo y el propio objeto garantizaba el préstamo.
Del diario
Qué ocurría cuando un objeto entraba en una casa de empeños
La tienda separada del almacén en Tak Seng On permite entender de forma concreta el empeño, sin inventar la historia de ningún cliente.

Negociar en el mostrador de la calle
Un edificio alto para guardar objetos
Detrás del bloque delantero de tres plantas se alzaba un almacén de siete. Los bienes empeñados quedaban al cuidado del negocio mientras sus dueños tenían tiempo para pagar y recuperarlos. El almacén separado daba a la custodia un espacio propio, apartado de la negociación que tenía lugar en la casa de empeños y el banco abiertos a la calle. Los dos bloques hacían del crédito y la custodia partes de una misma institución urbana.



