El Puerto Interior se extiende por el lado occidental de la península de Macao. Junto a la orilla se apiña un barrio de callejones, puertas de viviendas y pequeños comercios. En un paseo breve se pasa del agua a calles donde un taller de reparaciones, un mostrador de comida y los recados domésticos conviven puerta con puerta. El puerto forma parte de la geografía cotidiana, además de ofrecer una vista: se une a las calles interiores que desde hace tiempo sirven a quienes viven y trabajan en esta zona.
Desde la avenida principal, callejones estrechos serpentean entre edificios bajos hacia el antiguo frente marítimo. Los comercios se abren directamente a la acera, y la poca distancia entre la puerta y la calle mantiene cada negocio vinculado al vecindario. El carácter del Puerto Interior nace de esa estrecha relación entre el agua, el trabajo y la vida doméstica.



