Dukhang no es solo un conjunto de edificios antiguos que observar: es una ciudad donde la gente vive y trabaja. Un informe del Departamento de Justicia de Yunnan describe un programa de conservación que reparó 246 casas mediante planificación coordinada y construcción por iniciativa local. También registra la gestión habitual de 72 proyectos de carreteras, redes de servicios, zonas verdes, alumbrado y seguridad contra incendios. Las cifras apuntan a que el patrimonio es una tarea cívica continua: las tuberías de agua, los callejones seguros y las casas mantenidas importan tanto como el aspecto de una calle.
El comité de gestión del casco antiguo de Shangri-La describe los controles arquitectónicos como una forma de mantener el estado, el aspecto histórico y la escala espacial de los edificios tradicionales. Las nuevas construcciones y reparaciones deben revisarse y ajustarse a las normas de planificación de la ciudad. Este marco puede influir en pequeñas decisiones visibles en un callejón: los materiales del tejado, las proporciones de las ventanas, los añadidos, los letreros de las tiendas y la relación entre un muro nuevo y sus vecinos. Aquí la protección no consiste en una única restauración monumental, sino en negociar repetidamente la seguridad, el uso cotidiano y una forma urbana reconocible.






