Un fósil puede ser el contorno de algo duro: una concha, un diente o una placa protectora. Chengjiang destaca porque conserva mucho más. En la roca han quedado rastros de tejidos blandos y también de animales sin caparazón duro. Ese nivel de detalle transforma lo que puede saberse sobre los cuerpos que vivieron en un mar del Cámbrico temprano hace más de quinientos millones de años.
El yacimiento se encuentra en Yuxi, en el este de Yunnan, y Maotianshan ocupa el centro de su paisaje patrimonial. Las colinas actuales conservan restos de un entorno marino. El contraste entre la tierra de hoy y el antiguo mar forma parte de la historia, pero las pruebas están al alcance de la vista: una pequeña estructura o un contorno en una laja pueden ayudar a explicar la forma de un animal.




