Un cuerpo inclinado, un arco tensado y un animal: la imagen presentada como «Arte rupestre de caza» en una exposición oficial china sobre historia del deporte representa el movimiento con pocos trazos. Las marcas rojas distinguen las figuras de la roca, y la dirección del arco une los dos cuerpos a través de un espacio que, de otro modo, estaría vacío. La exposición sitúa el conjunto de Cangyuan dentro de una amplia cronología prehistórica y registra su descubrimiento en 1965.
La fuerza de la imagen reside en esa economía. Para que una acción se entienda, el cuerpo no necesita un rostro detallado. La postura del arquero convierte la roca vacía que lo rodea en parte de la composición: pasa a ser la distancia entre una persona y un animal.


