El reba suele reconocerse por las campanillas, los tambores y los movimientos enérgicos, pero las tradiciones de Dingqing incluyen formas con nombre propio e historias concretas de enseñanza. Una secuencia de tambor se recuerda como parte del repertorio de un intérprete y se transmite a otra persona mediante la práctica.
El perfil patrimonial nacional de Tenzin Chöta registra que se incorporó a una troupe de Serzha a los diecisiete años. Entre sus formas figuran los tambores de uno, tres, seis y nueve puntos. Estos nombres recuerdan la variedad interna del reba: no se trata de una sola danza intercambiable.