Un perfil publicado en 2026 por el gobierno de Guinan presenta a Dojiecuo, heredera representativa del bordado tibetano de Guinan. De niña aprendió de su madre a elegir hilos y colores y a realizar puntadas. En 2002 empezó a estudiar pintura de thangka y exploró cómo combinar el bordado con una composición pintada. La enseñanza familiar dio paso a un estilo propio, formado por tradiciones textiles y de arte religioso. El perfil documenta más de treinta años de trabajo; la ficha nacional del patrimonio también identifica la transmisión familiar y de maestro a aprendiz como formas tradicionales.
Del diario
De la aguja materna al taller del condado
La bordadora Dojiecuo aprendió en casa y después desarrolló una práctica que une bordado, pintura de thangka y enseñanza. Un perfil del condado recoge su trayectoria familiar y su taller.

Aprender en casa
Se forma un taller en la aldea
En 2018, Dojiecuo fundó una empresa de bordado y cultura en la aldea de Guoren Duo, municipio de Shagou. Según el perfil del condado, produce bordados, thangkas y accesorios tradicionales, y empleaba a más de treinta mujeres locales. La enseñanza de maestra a aprendiz convive con la gestión empresarial: las mujeres aprenden técnicas mientras elaboran piezas para la venta. La ficha nacional nombra al Centro Cultural del Condado de Guinan como entidad de protección; la empresa de la aldea se convierte en otro lugar de práctica y transmisión.