Del diario

El copo que bajó de una roca

El primer fotograma de la película de Pekín 2022 era un copo que, según se dice, viene de la cueva pintada de Dundebulak en Altay, donde esquí y caza están grabados desde hace más de diez mil años. Una conservadora quiere digitalizar las rocas antes de que se borren.

Un copo de una cueva

El primer fotograma de la película de Pekín 2022 era un copo; la diputada que cuenta la historia dice que salió de una cueva pintada de Dundebulak, en Altay. Allí, dice, se grabaron hace más de diez mil años escenas de esquí y caza, y el sitio se cita como prueba del origen del esquí.

Es su palabra —Zhuo Ya·Baheti, conservadora del museo regional de Altay— y el ensayo la atribuye. Lo comprobable es la imagen y su viaje: una pequeña pintura de cueva convertida en símbolo nacional, mientras la roca sigue en su sitio.

Lo que registra el censo

En 2025, durante el cuarto censo nacional de bienes culturales, recorrió los seis condados y la ciudad de la prefectura, subiendo pendientes de grava para revisar series de datos y anotar posición, estado y daños en vídeo y fotos.

El problema no es el abandono sino el clima: sol, plagas y lluvia actúan sobre la roca, las pinturas se borran y la consolidación habitual es lenta y pesada; a veces habría que reforzar la geología de toda una ladera.

Lo que un escaneo puede y no puede

Su propuesta es digital: escanear y restaurar los paneles borrados como registro, para la investigación y para los visitantes; ha hablado con especialistas y empresas cualificadas. Un escaneo guarda una copia; no detiene la lluvia.

Ese límite conviene decirlo, porque también es el argumento honesto para hacerlo ahora. Mientras tanto, los visitantes han cambiado: se sigue viniendo por Kanas y Koktokay, pero más, dice ella, para leer la cultura y no solo el paisaje.

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